Para adultos que buscan equilibrio, claridad o simplemente un lugar donde ser, sin prisa y sin juicios.
Si alguna de estas situaciones te resulta familiar, la terapia puede ser el espacio que necesitas. No hace falta estar en crisis para buscar apoyo.
Sientes que cargas con demasiado y no sabes cómo soltar.
Te sientes cansado/a incluso antes de empezar el día.”
Todo te pesa más de lo que te gustaría.
Sientes que tu cuerpo te manda señales y quieres escucharlo
Hace tiempo que no te sientes bien, pero no te permites decirlo.
Necesitas parar, pero no sabes cómo
Has pasado por una pérdida y quieres saber cómo seguir
Quieres empezar un nuevo camino y no sabes por dónde empezar
Si tu duda no aparece aquí, escríbeme. Prefiero mil veces responder una pregunta a que te vayas sin resolver una inquietud.
Depende de cada persona y de lo que quiera trabajar. Hay quien viene para algo muy concreto y en unas semanas nota cambios. Otras personas prefieren seguir más tiempo porque sienten que les ayuda tener este espacio. No hay una duración fija. Vamos a tu ritmo.
Las sesiones suelen durar una hora. Es el tiempo justo para poder profundizar sin agobios y sin prisas.
Lo habitual es empezar con sesiones semanales para crear un buen ritmo y confianza. Luego, según el momento, podemos espaciarlas a quincenales o mensuales. Lo decidimos juntos.
Podemos hablar de lo que te pasa con claridad, pero no me gusta encasillar ni poner etiquetas rápidas. Prefiero entenderte a ti antes que buscar un nombre para lo que sientes
Tranquila/o. No hace falta llegar con un discurso claro. Muchas personas empiezan sin saber muy bien qué les pasa. Para eso estoy yo: para ayudarte a poner palabras a lo que sientes.
Por supuesto. No hay ningún compromiso de permanencia. Si en algún momento sientes que no lo necesitas o que no es tu momento, lo hablamos sin problema. Esto es para ti, no para atarte.
Totalmente. Todo lo que hables en consulta se queda en consulta. Solo saltaría esa confidencialidad si hubiera riesgo grave para ti o para otra persona. Pero siempre lo hablamos primero.
Sí. Si no puedes venir presencialmente o te resulta más sencillo, podemos hacer sesiones por videollamada. Está demostrado que funciona igual de bien y es muy cómodo.
Si te lo estás preguntando, probablemente sea un buen momento. No hace falta estar ‘muy mal’ para venir. A veces solo necesitas un espacio para ti, para parar y mirar hacia dentro.
La primera sesión es un espacio de exploración. Sin compromisos, sin diagnósticos previos. Solo escucha.